La fatiga mental

estres

¿Sabes que la fatiga mental puede ser la causa de muchas bajas laborales, de dolores musculo-esquelético, de dolores de cabeza y molestias digestivas?¿ Somos conscientes de cómo afecta a nuestra calidad de vida?

La fatiga mental, afecta negativamente a la concentración, a la capacidad de análisis de datos y la toma de decisiones. El rendimiento de las personas se ve afectado por una disminución de su eficiencia funcional. Cuanto más esfuerzo peor resultado. No solo afecta a los trabajadores sino que repercute también por extensión a los equipos: es una cadena de acontecimientos, un efecto “dominó”.

La fatiga mental puede considerarse el antecedente a muchos accidentes laborales.  Está relacionada con alteraciones de la salud como causa y como consecuencia.

Las intervenciones dirigidas a prevenir la fatiga desde un enfoque organizacional se centran en la mejora de las condiciones ambientales de trabajo, el equipamiento,  en la reformulación del contenido del puesto de trabajo y de la distribución del tiempo (jornadas y horarios).

Una de las recomendaciones más universales para prevenir la fatiga consiste es la organización del tiempo de trabajo de manera que permita la realización de pausas. La razón para ello es que la recuperación tras un trabajo de actividad mental se consigue principalmente por un descanso más que por un cambio de actividad. DESCANSA DE MANERA REGULAR Y EFECTIVA.

¿Sabías que las políticas de flexibilidad en las empresas incrementan la productividad de los empleados y también la satisfacción de los clientes?.

La contribución personal de más éxito para afrontar la fatiga consiste en su prevención mediante el fortalecimiento de la propia capacidad de resistencia a la misma. Cada persona tiene una capacidad de resistencia a la fatiga que se ve modulada por sus características personales y por otros factores como: los hábitos de alimentación, de descanso y de ejercicio. MANTEN UNOS HABITOS SALUDABLES: una alimentación saludable, la práctica regular de ejercicio físico moderado y un buen patrón de descanso.  Influye positivamente no sólo en la propia salud, sino también en la capacidad de resistencia a la fatiga.

En ocasiones nos es muy difícil, mantener la rutina y los hábitos saludables, la propia fatiga y el estrés alteran nuestra capacidad para ser conscientes de lo que nos ocurre y la voluntad de realizar cambios positivos que nos ayuden a recuperarnos. TOMA CONCIENCIA DE TU SALUD.

Para reforzar nuestra capacidad de resistencia y organizar mejor nuestros hábitos en ocasiones necesitaremos de ayuda externa. Existen multitud de terapias psicológicas y corporales que nos pueden ofrecer una ayuda a corto o largo plazo.

A nivel empresarial cada vez son más las empresas que apuestan por técnicas preventivas. Enseñan a sus empleados estrategias para reforzar su resistencia a la fatiga y actuar contra ella como la relajación, meditación  o métodos de atención plena (Mindfullnes).

Tomarnos unos minutos durante el día a sentir nuestra respiración, las sensaciones corporales, vivir el momento, dejar a un lado los pensamientos de  exigencia y juicio, descansar la mente, es algo necesario que conseguiremos con la práctica diaria, que precisa de un buen aprendizaje, e inicia nuestro compromiso por la salud.

 

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