Claves para reajustar los biorritmos después de las vacaciones de verano

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La vuelta a la vida cotidiana después de las vacaciones hace que muchas personas se sientan cansadas, y sin motivaciones …  Es lo que llamamos síndrome postvacacional.

Es lógico que nuestro organismo proteste hasta que encuentra otra vez su equilibrio. Durante las vacaciones, nuestro ritmo de vida cambia: nos olvidamos del reloj, alteramos los horarios, incorporamos la hora de la siesta, cambiamos la alimentación… lo que hace que cuando volvemos al trabajo echemos de menos las tres d’s: descansar, desconectar y disfrutar.

Cada persona se incorpora a la rutina, de acuerdo con su biorritmo particular, para poder desarrollar su actividad y organizar su entorno de forma que le permita, sentirse a gusto.

El descanso vacacional no es no hacer nada sino que es un tiempo que debemos aprovechar para desarrollar talentos y actitudes que nos ayudaran durante el resto del año.  Durante las vacaciones, ¿hemos tenido tiempo para hablar cara a cara con familiares y amigos – y no por whatsapp -? ¿Hemos tenido tiempo para pensar con lucidez en vez de estar horas y horas conectados de forma automática mirando o buscando información en el ordenador? ¿Hemos tenido tiempo para conectar con la naturaleza y con nosotros mismos? Aspectos como la creatividad, la innovación, la atención plena, la ilusión, el desarrollo personal son muy necesarios para reestablecer y mantener un buen impulso en nuestra vida laboral de cara a reencontrarnos con las tres c’s: crecer, crear y conectar con uno mismo.

Si hemos tenido aprovechado el descanso vacacional para potenciar y trabajar estos aspectos, el inicio del nuevo año laboral no va a suponer un problema… ¡Se acabó el síndrome postvacacional!! Fácil,  ¿verdad?

Ir a trabajar no es malo, no se debe vivir como algo negativo, pesado y estresante. Trabajar es una necesidad para poder llevar una vida gratificante en muchos sentidos, no solo el económico.

¿Qué podemos hacer entonces para que la vuelta a la rentrée no sea tan dura?

Con este artículo queremos aportar nuestro grano de arena para que la incorporación al trabajo sea plena y fácil de llevar.

Recuperar de forma progresiva la rutina habitual. Buscando una regularidad en los horarios, sobre todo en lo concerniente a la alimentación y al descanso.

En octubre hacer actividades al aire libre aún es posible y muy agradable: running, marcha nórdica o simplemente pasear o ir al lugar de trabajo andando. Ello ayuda a mantener el cuerpo en forma, la atención, la conexión con nuestro cuerpo y el entorno de forma integradora. Y nos alarga esa sensación de estar todavía en “modo vacación”. Practicar cualquiera de ellos es una magnífica oportunidad para seguir estando contigo, con tu propio interior, de sentir como tu cuerpo se mueve libremente y de seguir conectado con el bienestar aunque ya hayas empezado tu rutina diaria o tu trabajo.

También estas actividades promueven una actitud atenta en la vida una plenitud y una paz interior muy beneficiosa para nuestra plena presencia en el aquí y el ahora.

El empezar a trabajar no es sinónimo de olvidarnos de nuestros buenos propósitos.

Respeta tu cuerpo siempre en el trabajo y fuera de él. Realiza actividad física, estiramientos… aprende alguna disciplina de ejercicio consciente como yoga o Taichí y recibe masajes como el Shiatsu, reflexoterapia, osteopatía.

Mantener aficiones iniciadas durante el periodo vacacional una vez nos hayamos incorporado a la vida cotidiana. No rompas con todo aquello que desarrollaste y disfrutaste en las vacaciones.

Sigue una dieta saludable, sobre todo las cenas ligeras para conciliar mejor el sueño, baja en grasas, dando preferencia a las insaturadas, presentes en el aceite de oliva y pescados azules, y abundante en frutas y vegetales frescos, sin olvidar las proteínas (carne, pescado o huevos). Los alimentos ricos en hidratos de carbono, como la pasta, las legumbres, el pan y los cereales integrales, aportan al organismo energía adicional, pero estos son más aconsejables al medio día, por lo tanto si debes preparar un menú tupper esta es una buena opción.

Recuerda también que es importante beber e hidratarse con agua o infusiones.

Cuida tu descanso y tu postura, practica el estar de pie y mira de observar tu alineación corporal en diferentes situaciones.

Toma de vez en cuando conciencia en la respiración y practica respiraciones profundas que te ayudan a descomprimir el organismo y a soltar la musculatura. La consecuencia es que se inyecta una dosis de energía nueva que mejora nuestra actitud en el trabajo.

Muchos de nuestros consejos son bien conocidos por todos, pero  tenemos constancia que no los tenemos interiorizados que nos cuestan que salgan de forma espontánea y natural

Si te aplicas en estos consejos conseguirás muchos beneficios.

Despierta y fomenta una actitud activa y saludable también en el trabajo. Alarga así tu estado de bienestar incluso cuando vuelves de nuevo al trabajo. ¡Disfruta de cada día sea de descanso o de trabajo!

 

 

 

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