Las claves para enfrentarte con éxito a las comidas de Navidad por Mireia Marín

Año tras año nos enfrentamos al mismo problema: las temperaturas caen y nos apetece comer alimentos más consistentes, luego llegan las fiestas navideñas y antes de que nos demos cuenta, ¡pam!, la grasa extra aparece de la nada en nuestra barriga, caderas y muslos.

Un estudio publicado en el European Journal of Clinical Nutrition halló fluctuaciones muy significativas en cuanto al consumo de calorías, ejercicio y el peso según las estaciones del año. En invierno tendemos a comer 100 calorías más por día que en verano o primavera y, además, solemos consumir más grasa saturadas. Los investigadores también encontraron que el nivel de actividad física baja en invierno. La ecuación es fácil: un aumento de la ingesta de calorías + mayor sedentarismo = ¡ganancia de peso asegurada!. 

Si a esto le sumamos las comilonas de Noche buena, Navidad, Año Nuevo, Reyes, las cenas de empresa y con los amigos… las calorías crecen de forma exponencial. Solo un apunte más: otro estudio, publicado en el New England Journal of Medicine, indica que todos los años engordamos 500 gramos de media por Navidades, medio kilo no es demasiado…siempre que después lo perdamos de vista.

Esta es una de las razones más convincentes por las subimos de peso cuando el mercurio baja. Pero esta no es una ley inexorable.

Lo que cuenta, por encima de todo, es que durante todo el año tomemos decisiones inteligentes en cuanto a nuestra salud y alimentación. Si el resto del año hemos seguido unos hábitos saludables basados en una alimentación equilibrada, variada y moderada en calorías, no vamos a echarlo ahora todo por la borda. Si hemos hecho los deberes y ahora tenemos un “antojo” o nos espera un banquete familiar, no nos negaremos el disfrutar de una situación especial, pero con moderación, ¡por supuesto!

Aquí tienes algunos consejos para que las fiestas Navideñas no se conviertan en kilos de más:

  1. Compra con cabeza

Un mes antes de Navidades los estantes del súper ya están llenos de turrones, mazapanes y golosinas, lo que hace que empecemos a comer estos alimentos antes de tiempo. Procura comprarlos justo antes de Navidades y sólo en las cantidades que vayas a consumirlos.

  • No confundas comidas de Navidad con “atracones” de Navidad

Entender que la moderación también entra por la vista será un punto más a tu favor. Hay que cuidar el tamaño de las raciones, el aperitivo debe dejarte con hambre, llena el vaso y el plato sin pasarte. ¡Y no repitas! por mucho que la abuela insista.

  • Verdura y fruta en cada comida

Sería bueno que frutas y verduras tuvieran un peso importante en cada comida: hortalizas, verduras, fruta fresca como la piña o la papaya y germinados son el mejor acompañamiento para un plato de carne o pescado. Además, las enzimas que contienen te ayudarán a digerir mejor.

  • Come despacio y mastica bien

Intenta comer lo más pausadamente posible, masticando cada bocado hasta que se deshaga en la boca.  Es importante que el bolo alimenticio llegue al estómago triturado para facilitarle el trabajo a tu estómago.

  • Duerme lo suficiente para que tus hormonas no se alteren

Estas son fechas propensas a trasnochar, pero piensa que cuando no se duerme lo suficiente las hormonas “quema-grasas” – como la testosterona o la hormona del crecimiento- bajan su ritmo. Además, se reduce el nivel de leptina, otra hormona cuya función es inhibir el apetito y aumenta el nivel de grelina, la hormona del apetito que provoca las ganas de comer.

  • Infusiones para calmar el estómago

Durante estos días de excesos te irá bien tener un buen surtido de hierbas naturales para infusionar. Las de hinojo, melisa o comino son efectivas para las digestiones pesadas y los gases. Si buscas eliminar líquidos escoge la cola de caballo o el diente de león. Y con una tisana de boldo, alcachofera o té verde, ayudarás a tu hígado a metabolizar el exceso de grasas.

  • El secreto está en compensar

¿Reconoces que te has pasado un poco? No te preocupes, pero tampoco dejes de comer. La siguiente comida puede ser más ligera; un caldo vegetal, una ensalada de endivias, rabanitos y achicoria, o un pequeño sándwich vegetal harán su función. Olvídate del ayer y céntrate en conseguir un buen comienzo para el nuevo día.

¡Felices y saludables fiestas!

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